La TECARTERAPIA es un medio inigualable para producir calor profundo, ese tipo de calor controlado y dirigido es el necesario tratar una amplia gama de patologías. Aunque la diatermia se ha aplicado con eficacia desde principios del siglo XX, el conocimiento de su eficacia se ha difundido ampliamente recientemente.


Cuando aplicamos una técnica de electroterapia estamos actuando directamente a nivel celular y sobre el líquido intersticial, somos capaces de excitar e inhibir procesos fisiológicos esenciales, actuamos sobre el potencial de membrana y sobre los procesos químicos que se desarrollan en el lugar del que depende la vida, donde se producen los intercambios de nutrientes y de oxigenación, con ello podemos acelerar los procesos de restauración de tejidos y sus funciones que de otro modo sería en la práctica imposible de lograr.


Las corrientes de alta frecuencia no producen contracción muscular, no hay ninguna respuesta motora, lo que sí ocurre con las corrientes de baja y media frecuencia tales como el TENS, EMS, galvánicas, interferenciales, etc., justamente esa respuesta motora con bajas intensidades hace imposible trabajar con grandes cantidades de energía. Por el contrario, la diatermia provoca potentes cambios fisiológicos precisamente porque trabaja con la suficiente energía como para conseguirlo.


Con la alta frecuencia diatérmica podemos actuar con una energía muy alta y localizada con la finalidad de provocar cambios metabólicos.


Tanto la célula como el conjunto de los tejidos que nos integran tienen la capacidad de ser estimulados eléctricamente, sus características esenciales dependen de la capacidad de mantener una actividad bioeléctrica, que puede ser medida y en determinadas situaciones modificada en beneficio del paciente.


Para vivir dependemos de que la polarización y despolarización de las membranas celulares que componen nuestro cuerpo se realice correctamente, a nivel celular el potencial de membrana marca la diferencia entre la salud y la enfermedad.

Estimulando la actividad celular podemos acelerar cambios, podemos reducir el tiempo de recuperación tras un esfuerzo en el deporte, ayudar a acelerar los procesos de regeneración tras el aumento de flujo sanguíneo y linfático.


La tecarterapia se encuentra dentro de la termoterapia, sin embargo; su efecto fisiológico es superior al que se consigue con la termoterapia clásica. Cuando aplicamos calor por el método tradicional, es decir, a través de la piel, con infrarrojos, compresas, parafina, etc., el calor penetrará de forma muy superficial, puesto que disponemos de un buen sistema de refrigeración por medio de la circulación periférica y la sudoración.


La tecarterapia opera con potencias de 100 W e intensidades que superan el amperio, las cuales se transforman en el interior del cuerpo en energía calorífica lo cual producirá una sensación térmica muy elevada y una penetración en el tejido de hasta 10 cms. Es lo más parecido a un estado febril local con la ventaja de que podemos controlar la zona, tiempo y la temperatura que se produce.


La mayoría de las patologías que tratamos los fisioterapeutas conllevan  un aumento del tono muscular, por ejemplo las tendinitis, fascitis, bursitis, contracturas, epicondilitis, etc. Todas ellas se manifiestan con dolor y comúnmente con contracturas reflejas, cuando el tejido muscular se ve sometido a un exceso de tensión no puede volver a la situación de reposo, manteniendo un estado de acortamiento, se produce un paso de sol a gel en los coloides del tejido muscular, al realizar una exploración percibiremos el músculo con unos nódulos y hay una especie de crepitación al realizar presión la cual resulta dolorosa al paciente, es lo que conocemos como miogelosis, si conseguimos disminuir el exceso de tensión muscular se reducirá la sobrecarga sobre el músculo y el tendón, logrando una recuperación acelerada en las patologías a tratar.


La tecarterapia es  en la actualidad el agente físico más completo para el tratamiento del dolor profundo, aceleración de los proceso de recuperación y producción aumentada del colágeno para patologías estéticas.

La presoterapia de compresión neumática intermitente (CNI), ha sido utilizada como otra modalidad de recuperación muscular tras el ejercicio intenso. Históricamente ha sido utilizada para la prevención postoperatoria de la insuficiencia venosa y el desarrollo de trombosis venosa profunda. (Hoffman, 2016). En la última década su uso se ha hecho más que frecuente en el área estética, dermato-funcional y musculo-esquelética. Este agente físico, es un potente coayudante en nuestro quehacer Kinésico, ya que, está muy relacionado con el relacionado con el deporte en general y patologías de alteración en el retorno sanguíneo además de la mala capacidad para eliminar toxinas del cuerpo a través de los ganglios linfáticos.

La recuperación entre las sesiones de entrenamiento y las competiciones es un determinante clave para la adaptación del entrenamiento a largo plazo y el desempeño exitoso. Una recuperación inadecuada después del ejercicio puede impedir a los atletas entrenar con la intensidad requerida o completar las cargas requeridas durante las sesiones de entrenamiento posteriores. También puede aumentar el riesgo de lesiones, enfermedades y el sobreentrenamiento. El reconocimiento de la importancia de la recuperación acompañado de terapia conservadora kinésica, además del uso de la Presoterapia como herramienta, ha estimulado un intenso interés en la eficacia de varias estrategias para promover una recuperación más rápida del ejercicio intenso. (Roberts, 2014).

La presoterapia consiste en la aplicación de presiones de forma secuencial por medio de unidades fabricadas comercialmente. Estos dispositivos consisten en mangas inflables para las extremidades inferiores y superiores, conectadas por un tubo a un compresor computarizado programable. Las fundas inflables tienen múltiples celdas que permiten un uso independiente de las mismas, control de la presión, tiempo y duración del pulso. Estos compartimentos se inflan y desinflan neumáticamente con ayuda de un sistema peristáltico de compresión de pulsos, donde la secuencia continúa a lo largo de las extremidades hasta que transcurra el tiempo de tratamiento. (Cochrane, 2013).

 

¿En qué patologías está indicado la terapia de compresión secuencial?

  • Linfedemas
  • Trastornos circulatorios leves a moderados.
  • Celulitis o PEFE.
  • Sensación de piernas cansadas.
  • Fase 2 de recuperación desgarros y esguinces.
  • Puntos gatillos reactivos.
  • Contracturas

 

¿Por qué ofrecer la presoterapia como parte de nuestros tratamientos?

  • Aumenta el retorno venoso y linfático y reduce la hinchazón.
  • Es una terapia no invasiva.
  • Mejora la hemodinámica y la isquemia de las extremidades y la cicatrización de las úlceras.
  • Aplicación confortable e indolora.
  • Es beneficioso para mejorar el rendimiento con la reducción de la hinchazón y el dolor muscular, además de provocar cambios en la hemodinámica local, lo que puede aumentar el flujo sanguíneo para acelerar la eliminación de residuos metabólicos.
  • No requiere de consumibles, lo que garantiza aún más su buena rentabilidad.
  • Se puede utilizar complementario a otras terapias y abordajes.
  • Mejora la flexibilidad, el dolor muscular, la hinchazón muscular y el linfedema.
  • Mejora la capacidad contráctil local en un modelo de recuperación aguda de un protocolo de fatiga muscular.
  • Actúa como una forma de “masaje” mecánico en las extremidades, y puede ser superior en la alteración del flujo sanguíneo de las extremidades por lo que puede tener un efecto sobre el BLA y la recuperación. (Martin, 2015).